Blockchain (y cómo aprovecharlo en la Industria Aseguradora)

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Probablemente muchos hayan oído hablar o leído sobre la cadena de bloques, más popularmente conocido por el término que la define en inglés, “Blockchain”.  La definición más comprensible de “Blockchain”  es la que lo define como un registro de datos en que se puede almacenar cualquier cosa de valor, dinero, títulos, música, propiedad intelectual, de una manera segura y privada.

Básicamente, el blockchain permite realizar transacciones entre dos participantes de manera segura, confiable e irreversible, sin necesidad de utilizar un intermediario para establecer una relación de confianza entre las partes. Los datos de las transacciones son imposibles de falsificar una vez registrados. Tampoco se pueden borrar, y además la base de datos contiene un histórico de todas y cada una de las operaciones desde la creación del blockchain. “Las transacciones son públicas o privadas pero siempre  anónimas;  no se pueden asociar a nadie”.  El nivel de transparencia en ambos casos se mantiene. La diferencia entre ambas es que sólo pueden acceder a dicha red  las personas autorizadas.

El blockchain permite registrar cualquier tipo de transacción no sólo en el ámbito financiero. Esta posibilidad ha permitido la creación  de los llamados “smart contracts” o contratos inteligentes, los cuales abren un sinfín de nuevas oportunidades de negocio para las entidades. Al usar blockchain como fuente de información, éstos contratos inteligentes pueden ser válidos para custodiar activos y garantizar la neutralidad. También se pueden registrar bonos, acciones, transferencia de propiedades y cualquier tipo de derecho u obligación. Incluso titularizaciones totales o parciales.

La tecnología de Blockchain, en combinación con otras tecnologías como por ejemplo: los drones, la inteligencia artificial, los nuevos modelos de pago en conjunto, etc serán de mucha utilidad en el desarrollo futuro de nuestra industria.

La innovación tecnológica no sólo es una oportunidad sino una obligación por parte de las aseguradoras para generar un espacio competitivo adecuado al contexto actual y futuro. Al igual que ha ocurrido en otros sectores de actividad económica, el ecosistema del negocio de la venta de seguros está modificándose. Y lo está haciendo de manera disruptiva a causa del ritmo impuesto por la rápida evolución de la forma en que se emplea la tecnología en combinación con las capacidades que ofrece Internet para almacenar, gestionar, transmitir y analizar grandes paquetes de datos de manera automatizada y fiable. Y es aquí donde Blockchain toma protagonismo en el sector seguros al proporcionar una certeza absoluta sobre la integridad de estos datos y un acceso y gestión eficiente de los mismos.

Si las aseguradoras son lo suficientemente audaces como para atreverse a probar la eficacia de las posibilidades que ofrece Blockchain lanzando nuevos productos y servicios,  podríamos estar ante un cambio sin precedentes dentro del sector.

En el ramo de salud por ejemplo, las aseguradoras pueden mejorar la eficiencia de sus procesos abaratando los costos administrativos al contar con un sistema que les habilita proteger los archivos y gestionarlos con total interoperabilidad frente a las propios hospitales o clínicas al mismo tiempo, gracias a la transparencia de este tipo de base de datos y la implementación de “Smart Contracts”.

El almacenamiento de datos sobre acuerdos, transacciones y registros médicos podrán ser relacionados automáticamente de forma descentralizada fomentando la comunicación entre pacientes, asegurados, médicos, hospitales y aseguradoras, reduciendo así considerablemente la posibilidad de fraude, y mejorando las condiciones de contratación para los usuarios, quienes podrán contar con servicios más avanzados y personalizados.

Por otro lado, en el sector asegurador centrado en el ramo de automóviles, podríamos contar con  conductores capaces de transmitir por igual a varias compañías aseguradoras su petición de asegurar su vehículo. Una vez procesada y analizada la solicitud, según los criterios de evaluación de riesgo de la aseguradora y un proceso de subasta inversa, el conductor recibiría varias ofertas que podría suscribir, tras lo cual se firmaría y activaría el consiguiente contrato inteligente. Una vez el cliente optase por firmar uno de esos contratos, verificaría su identidad a la aseguradora mediante un token propio e intransferible de identidad, demostraría ser el propietario del vehículo , ingresaría el dinero de la póliza y recibiría el certificado y prueba de su aseguramiento, que estaría respaldado con una base de datos caracterizada por su transparencia y fácil auditabilidad.

Cristina Cordovilla, Research Consultant.